18.7.11

Arte Amazónico: Santiago y Rember Yahuarcani presentan “Rafue”

“RAFUE, padre del conocimiento”, exposición conjunta de los pintores Santiago y Rember Yahuarcani (padre e hijo) miembros de la nación amazónica Uitoto, en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería (Jr. Ucayali 391, Lima).

RAFUE significa “cuento, historia, conocimiento ancestral”, en este caso un conocimiento que Santiago recibió de su madre y Rember de su abuela. La obra de ambos artistas revela la contundente presencia de la naturaleza, expresada en toda su complejidad. En ella representan las relaciones primordiales entre los seres -visibles y no visibles- que conforman su universo: personas, animales, plantas, montes, ríos, fuerzas de la naturaleza y “dueños” o espíritus benéficos o maléficos que los protegen y gobiernan.

Santiago y Rember Yahuarcani comparten una misma visión del mundo y han expuesto varias veces juntos. Sin embargo, cada uno ha logrado diferenciar su obra con una personalidad definida.


Santiago Yahuarcani vive en Pevas, a orillas del Ampiyacu, río que desemboca en el Amazonas. En su pintura habitan seres poderosos de espacios ocultos o mundos paralelos, frente a los cuales los hombres debieran interceder para lograr el equilibrio con la naturaleza. Su composición se resuelve con gran eficacia, dejando sentir su identidad huitoto con fuerza, coherencia y energía vigorosa.

Santiago recurrió a la técnica nativa de pintura sobre llanchama con tintes naturales. Este trabajo artesanal comienza con el corte del renaco de altura (jigana), árbol cuya corteza se machaca y convierte en una fina tela, la llanchama. Los colores se obtienen de las semillas del achiote, huitillo y guisador, de las resinas de la cumaca, de las hojas del pijuayo y de algunas tierras.

Si bien Rember Yahuarcani inició su trabajo artístico empleando también la llanchama, su espíritu inquieto lo ha llevado a explorar con destreza otras técnicas y a elaborar un discurso más universal, aunque su búsqueda se nutre siempre de sus raíces.

Rember se arriesga a emplear colores vibrantes sobre fondos negros, de donde emergen personajes para atisbarnos desde otros espacios o mundos. Y logra hacerlos vibrar en una suerte de contagiante y luminosa danza cósmica. La obra que nos presenta ahora es una explosión de energía y color, un canto a la naturaleza, a la vida en su plenitud.

La exposición estará abierta al público hasta el 31 de julio, de martes a sábado de 10 am a 7:30 pm, y domingos de 10 am a 6 pm. El ingreso es libre.

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